Valle de Uco

Crónicas del subsuelo: “La muñeca de San Carlos lo sabía todo”

No entra la mesita en la pieza. No sé, debe ser el achique que le han hecho a la pared de adobe o quizás la mesa no fuera pensada jamás para caber en las habitaciones. Lo cierto es que no entra ni a palos. Saqué hasta la puerta para probar con unos centímetros más de ventaja. No se pudo, chau. Quería montarme un escritorio en la pieza donde paraba. En el campo, en las afueras de La Consulta, en San Carlos. Me la inventé. Por eso puedo empezar a escribir esta crónica desde el sitio donde estoy, pisando este suelo de diablos sagrados y dioses paganos. La muñeca aparecida hace unos años por la zona lo había preanunciado todo. Fue real… porque aquella fantasía sostuvo una creencia en el vulgo que sabe rumiar sus secretos. Sin embargo, sucede un estado de debilidad en todo estar situado que, en algún momento libera y convierte en rumor lo que se cuenta boca a boca en el pueblo. El rumor es información y cadena de oración de algo. Subgénero de lo popular dentro de lo popular, el rumor… garpa. La muñeca dijo la posta y por eso su plaza, su exhibición para la conjura. Había que mostrar a lo que podemos llegar para sacarle el alma a los cuerpos.

Estamos caídos, pero no derrotados.


En el Instituto estuvimos hablando de cosas imposibles desde cierta licencia de ingenuidad, una buena experiencia de comunión para pensar un cacho juntos, en comarca.

-"A ustedes les falta barbarie”, le digo a Noelia Barbeito.

Sonrió. Fue con buena onda, y creo, en el momento oportuno. Así supongo lo entendieron alumnos y docentes presentes. En fin, capaz que no. Que todo mal. No creo…

-"Ustedes tienen a Félix de referente”, acicateó pegando debajo de los dientes.

- "A mí y a muchos compañeros y compañeras, Félix no nos representa”… ¿perdón…quién es Félix? – le salgo al cruce con final de desconocimiento sarcástico.

La muchachada sonrió, ella también, estaba todo saliendo con generosidad y confianza. "Así nacen las cosas en la ruta”, me dijo el pelado cuando salimos de Mendoza.


Bueno, estoy escribiendo finalmente y con cierta comodidad sobre el escritorio inventado. Ya fluye todo. ¿Qué…no fluye?

Suena en la pieza Fun Loving Criminals. Afuera se respira la helada de aire puro. El sol empieza suave -con actitud sospechosa- a esconderse. Son las últimas caricias a los estoicos del 30 por ciento que bancamos los trapos de la barbarie ancestral que no se permite la distracción. Después están los que la dudan o se autoengañan, y luego los oportunistas. Por eso el proyecto oficial actual va por la extinción. La nuestra. La de los que queremos volver para ir por más. Por lo que faltó y por lo nuevo que tal vez no veremos, quién sabe. El fuego en la noche es el reparo por un rato. Lean en voz alta…y escúchense. Entréngense a la hipnosis de una palabra encadenada pero no derrotada. Tenemos diablos sagrados y santos paganos… y punto. Barbarie, un poco de barbarie, eso nomás. Por curiosidad. Hay que leer por curiosidad. La masa subterránea hace sus cosas hasta que da el batacazo. Es cuestión de revisar la historia nacional y vernos ahí, enlazados. Mientras tanto… nos movemos reptilianamente sobre el secano.

Al pibe lo habían metido en cana sin ningún tipo de motivo. Encima, un pendejo re tranqui. Estuvo en la mesa cuando expusimos junto al Vicerrector del Instituto, y él, el facu, contó su caso. El discurso habilitante de cagar a palos a los jóvenes hoy muestra sus casos invisibles para el mercado de la comunicación blindada. Al pibe lo cagaron a palos, además, y luego no pasó nada. Repito, es el discurso habilitante que lleva a empoderar a los que estaban agazapados. Y encima con buen laburo de cirugía para que luego no se note. Todo esto que cuento ocurrió, la charla, en una Jornada Anti represiva de la que fui partícipe invitado a debatir junto a la referente local del FIT, Noelia Barbeito. El eje de la jornada convocada fue Neoliberalismo y represión en la Argentina actual. En esa estuvimos. Por lo que sé, a la jornada la armó un sector que quiere hacer cosas en el Instituto Vera Peñaloza de Eugenio Bustos, en San Carlos, Mendoza. Un terciario que se mueve. Poner en discusión la realidad, el conocimiento que circula, hacer conocer entre los alumnos que afuera pasa de todo más allá de las vistas del Cordón del Plata nevado, los atardeceres irrenunciables para las pieles crudas, y el frío vandálico pasadas las siete de la tarde, es una patriada estoica por estos días.


Desaparece el sol sobre las espaldas de los alumnos, y en la cara de la montaña el tiempo ya es metáfora. Estamos en el sitio envueltos en estas cosas. Hay un silencio sostenido en la noche. Las finquitas todavía están ahí, aunque la tierra sea de otros a los que nunca les conocemos las caras. La primera patriada latinoamericana empezó por estos suelos fértiles. No en el centro, no en la ciudad, no en los alientos al odio. Ya es noche de domingo. Los gatos son una sombra por los techos de Dorrego. El campo atraviesa. Si no pasa por el cuerpo no vale.

 

Fuente:MendozaPost

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