Información y prevención: Peligro de bañarse en cauces

Las altas temperaturas que por estos días experimenta nuestra provincia, llevan a que ciudadanos busquen espacios para refrescarse, ocasionando tragedias evitables y en muchos casos grandes deterioros en los cauces de riego.

El Departamento General de Irrigación, a través de las Subdelegaciones de todos los ríos (Mendoza, Atuel, Diamante, Tunuyán, Malargüe), trabaja en ello, estableciendo controles periódicos en los distintos cauces de la red hídrica, a fin de evitar no sólo las tragedias humanas sino de garantizar que el agua de riego para la producción.

Durante los meses estivales muchas personas utilizan cauces de agua como ríos, canales o diques, para amortiguar el efecto de las altas temperaturas. Sin embargo, en su gran mayoría, estos cauces no son aptos para actividades acuáticas por lo que representan riesgo de muerte para las personas que deciden pasar por alto las restricciones.

Según información de la Dirección Provincial de irrigación, existen en la provincia uno 11.000 km de canales, entre la red primaria y terciaria, y 38 diques de distintos tamaños que van desde el dique Potrerillos hasta diques reguladores más pequeños como los que se encuentran en el interior del canal Cacique Guaymallén. Por lo tanto el trabajo de control, prevención y monitoreo resulta muy dificultoso.

Desde este mismo organismo informaron que a excepción de algunas zonas de los diques de El Carrizal, El Nihuil y los espacios previstos para este fin, como Luján Playa, bañarse y realizar actividades acuáticas está prohibido. En este sentido explicaron que entre los principales riesgos de bañarse en estos lugares existe la posibilidad de ser arrastrado por corrientes más fuertes que se producen en las zonas más profundas, muy difíciles de percibir en la superficie, y que son producidas por el drenaje de compuertas. Esta es una de las principales causas de accidentes que provocan la muerte.

Esto sucede también con ríos en los que las personas suelen visitar para refrescarse como el río Mendoza o Tunuyán, ambos con origen en las zonas más altas de la cordillera de los Andes, por lo que suelen experimentar fuertes crecidas. Según especialistas, una de las causas de accidentes más frecuentes es que las personas desconocen la fuerza de las corrientes más profundas que arrastran rocas, ramas y material lodoso.

Una situación similar ocurre en la mayoría de los diques provinciales en los que, a pesar de estar prohibido, las personas ingresan desconociendo los peligros que ello implica. Tal es el caso del dique Cipolletti en el que para evitar el ingreso de bañistas se colocó vallados y rejas de protección. De todos modos, en las temporadas de altas temperaturas, personal de Policía, Irrigación o Bomberos deben retirar a personas que han ingresado al agua desoyendo las prohibiciones.

Según información registrada en el sistema de información de hospitales públicos del Ministerio de Salud (InfoSalud), durante el 2015 al menos 7 personas fallecieron por causas de ahogamiento y sumersión en aguas naturales mientras que otras 9 murieron por ahogamiento y sumersión no especificados. Y este número sólo contempla los casos registrados en hospitales públicos.

En este sentido las campañas de prevención de organismos oficiales recomiendan bañarse o realizar actividades acuáticos en lugares estrictamente habilitados para tal fin ya que lo cauces no son piletas y representan serios riesgos de muerte.
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