Crecen los intoxicados por los productos de limpieza "sueltos" en Mendoza

La compra de productos de limpieza fraccionados incrementó la cantidad de niños internados por ingerir químicos.

La moda de comprar productos de limpieza "sueltos” le está trayendo grandes problemas a las familias: cada vez hay más casos de intoxicación por la confusión de los envases.
Es que estos negocios, que generalmente funcionan en garages y hasta se pueden encontrar al costado de los accesos de la provincia, rebajan los productos y los venden por litro en botellas de gaseosas o agua mineral. Y tarde o temprano, alguien los confunde.
Sergio Saracco, médico del Centro de Información Toxicológica de la provincia, aseguró que la intoxicación por productos de esta clase ocupan el segundo puesto en el total de consultas. "El primero es por ingesta de medicamentos que significa un 32%, luego le siguen las consultas por productos del hogar, un 14%, y el tercer motivo de consulta es por químicos de uso industrial (incluye tiner, aguarrás, querosén, líquido de frenos y naftas).
Para dar una dimensión, las consultas por drogas pisa el 4% aunque aclaró que "sólo nos llegan las consultas en casos graves”.
El ahorro es mucho, pero el precio puede ser muy caro
Lo cierto es que las intoxicaciones derivadas del consumo accidental de productos de limpieza "son muy frecuentes y van en aumento”, subrayó el médico.
Para colmo, la mayoría de los intoxicados son niños, y más del 50% de ellos son menores de 4 años.
"A esto se suma que la mayoría de los padres ni siquiera saben bien qué tomó el niño. Vienen y dicen que era un líquido blanco, y con eso los médicos no tienen herramientas para saber cómo tratarlos . Entonces se hace un tratamiento preventivo y se interna al niño en observación en espera de cómo siga”, explicó Saracco.
Claro, esto le significa al Estado un gasto en salud que podría evitarse si se tratara de productos debidamente identificados y que cumplan con la normativa vigente que, entre otras cosas, especifica cuáles son los compuestos químicos de los que está hecho.
Frente a la descripción de "un líquido blanco que se usa para limpiar los pisos”, los médicos no saben qué tratamiento aplicar.
"La mayoría de las intoxicaciones se producen por la falta de distinción de su envase. Estas cosas se venden en botellas de gaseosas y de agua, y en muchos casos influye el teléfono descompuesto. Es decir, una persona compró el producto y lo dejó en la mesada de la cocina ,vino otro y pensando que era gaseosa lo puso en la heladera, y luego alguien lo sacó de la heladera y se lo tomó” describió Saracco. Aunque parezca ridículo, esto pasa y muy seguido y no tiene distinción de clases sociales .
Muchos vienen marcados con palabras como "limón" o "frutilla"
¿Es necesario regular todo?
"El problema es que no existe control, porque la regulación existe, no se puede vender productos químicos sueltos en botellas de gaseosa. La Ley establece que deben venir en botellas identificables (como la lavandina) y con la información de cuáles son los componentes y adónde llamar en caso de ingesta”, aclaró el toxicólogo.
Respecto de la necesidad de ponerle normas a todo, Saracco dijo que "lo vemos con el tema del tránsito. Cuando vamos a Chile todos los argentinos se comportan como caballeros, pero en cuanto cruzan el túnel ya no existe la doble línea amarilla ni los límites de velocidad. No tiene tanto que ver con las normas sino con los controles que, a la larga, terminan siendo un ahorro en gastos de salud.”
También es muy importante generar la conciencia sobre el cuidado de no dejar estas cosas en cualquier lado. "Con los medicamentos pasa lo mismo, andan por ahí al alcance de los niños, los padres los automedican y se automedican, los niños los ven tomar remedios y ellos les dicen que son caramelos. El niño después los encuentra y se los toma”.
Con los productos de limpieza pasa lo mismo: "no sólo tenemos que mantenerlos en su envase original tenemos que tenerlos en lugares donde no los alcancen los chicos, que hoy tienen más movilidad, se trepan a una silla y listo. Además, no podemos comprar cosas sólo porque nos dicen que es tal cosa”, reaccionó Saracco, mostrando la realidad de que ni siquiera sabemos a ciencia cierta si eso que nos dicen que es jabón para la ropa lo es realmente.
Todos los productos deben estar juntos, lejos de comestibles y de los niños
La incertidumbre
El mayor problema que se presenta a la hora de atender a los intoxicados deriva del desconocimiento total de la sustancia.
No es lo mismo el tratamiento que se aplica para la ingesta de un detergente irritante o corrosivo (donde se indica hidratación a pequeños sorbos), que cuando se trata de nafta o querosén, donde la indicación es que no se ingiera nada.
Mucho menos la falsa creencia de que hay que dar leche porque en muchos casos agrava el cuadro, como en el caso de los vómitos provocados, donde el tóxico hace el doble del daño, una vez al ingerirse y otra vez al devolverse.
Como si fuera poco, Saracco contó que en casos en los que la ingesta fue intencional, el producto en cuestión es retenido por la policía o la fiscalía y el médico no tiene idea de qué es lo que se consumió.
Siempre lejos de los chicos
Las equivocaciones son tantas que los médicos ya no saben qué hacer. "Hay gente que preparó ensaladas con brillapisos porque el envase se parece al del aceite”, graficó Saracco.
La realidad es que, por ahorrar unos pesos, los hospitales están llenos de intoxicados.
 
Mendozapost
 

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