Uber y la NASA se asocian para impulsar los taxis voladores

El nuevo acuerdo de la empresa de transporte con la agencia espacial permitirá acelerar el desarrollo de la industria de los viajes cortos por aire.

Uber ha llegado a un acuerdo con la NASA para desarrollar un software de gestión de rutas de "taxis voladores", siguiendo la idea de transporte terrestre de pasajeros de la que ha sido pionera, dijo la compañía el miércoles.

Uber dijo que este es el primer contrato formal de servicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial de Estados Unidos (NASA) en lo que refiere a bajas altitudes.

Jeff Holden, jefe de producto, también dijo que Uber comenzará a probar el servicio de taxi volador para cuatro pasajeros, que alcanza velocidades del orden de los 322 kilómetros por hora, a través de Los Ángeles en 2020, su segundo mercado de prueba después de Dallas/Fort Worth. Holden va a revelar los últimos planes de taxis aéreos de la compañía en el Web Summit, una conferencia anual por Internet que se está llevando a cabo en Lisboa esta semana.

"Hay una realidad de que Uber ha crecido mucho como empresa", dijo Holden en una entrevista antes de su discurso. "Ahora somos una gran empresa en el escenario mundial y no puedes hacer las cosas de la misma manera cuando eres una gran empresa global, que cuando eres una pequeña y descarnada startup".

Uber ha enfrentado interminables batallas legales y regulatorias en todo el mundo desde que lanzó sus servicios de transporte terrestre de pasajeros a principios de esta década, aunque casi siempre ha salido airosa.

La compañía busca acelerar el desarrollo de una nueva industria de taxis aéreos urbanos, eléctricos y a la carta, dijo Holden, que los clientes podrán solicitar a través de sus teléfonos inteligentes de manera paralela a las alternativas de taxis terrestres que ha popularizado y que se han expandido a más de 600 ciudades desde 2011.

La compañía planea introducir el servicio de taxi volador dentro de la ciudad a partir de 2023 y está trabajando estrechamente con los reguladores de la aviación en Estados Unidos y Europa para obtener aprobaciones regulatorias con ese fin, dijo a Reuters un alto ejecutivo de la empresa.

El contrato con la NASA tiene como objetivo resolver el problema de operar cientos o miles de aeronaves en zonas urbanas con el objetivo de permitir que los servicios de uberAIR operen junto a los sistemas de control de tráfico aéreo existentes y en aeropuertos ocupados y sus alrededores.

Uber prevé una flota de vehículos eléctricos tipo jet – en parte helicóptero parcial, parte drone y parte avión de ala fija - que funcionan con múltiples rotores pequeños capaces de despegar y aterrizar verticalmente y de volar horizontalmente a alta velocidad.

Aunque hay que aclarar que Uber no planea construir ningún avión en sí mismo. En su lugar, está desarrollando el software necesario para gestionar redes en el cielo de taxis voladores, mientras que delega la construcciones de los aparatos voladores en varios fabricantes, incluyendo Aurora Flight Sciences, que fue adquirida por Boeing el mes pasado.

Uber también ha contratado a Embraer, Mooney, Bell Helicopter -unidad de Textron- y Pipistrel Aircraft para construir nuevos aviones de despegue y aterrizaje vertical. También está trabajando con los promotores inmobiliarios Sandstone Properties en Los Angeles para construir plataformas de aterrizaje en los rascacielos desde los que pretende ofrecer sus servicios uberAIR.

Planea comenzar a ofrecer servicios desde localidades cercanas al polideportivo del centro de la ciudad, el aeropuerto internacional, Santa Mónica y Sherman Oaks en los suburbios de San Fernando Valley, dijo la compañía.

 

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